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martes, 6 de octubre de 2009

La resiliencia como antidestino


Boris Cyrulnik habla de la Resiliencia como antidestino, es decir como aquella clave que no permite, no escapar de él, pero si de tranformar las circunstancias para redireccionar el rumbo. Como vuelvo a repetir: somos un país de niños heridos. La mayoría de los ciudadanos peruanos de hoy en día han sido heridos profundamente en su infancia.

Juan Infante, sociólogo y destacado emprendedor social peruano pregunta "Campesino , ¿hasta cuándo el Perú tendrá que cargarte?" ( en su blog http://2mil32.lamula.pe/). La respuesta que me surgió de inmediato fue : Hasta que te des cuenta Peruano que cada vez que esperas ser cargado por tu pPadre-País o tu Madre Patria esperas ser consolado y compensado de los golpes que recibiste de niño, no sintiéndote amado, menos sostenido. A veces, parece entonces que esa necesidad de que se hagan cargo de Tí es una deuda aún vigente contigo, que convive claro está con tu inmensa capacidad para el trabajo, también inculcada por tus padres y tu cultura.

Los modelos internos de relaciones con los otros se gestanen la ifancia, la niñez y la adolescencia.Señoras, señores: ¿cuál es el patrón de relación predominante de la mayoría de peruanos cuando son niños? Ya leímos horrorizados que el 42% de peruanos declara aceptar el castigo físico como una forma aceptable de disciplinar a los niños. Esto significa desde donde escribo que esta inmensa cantidad de compatriotas no ha tenido aún oportunidad de conectar su
herida con la que potencialmente ocasionará a sus hijos. No saben aún que una tiene que ver con la otra. No saben tampoco que una alternativa, aprte de descubrir formas alternativas de disciplinar, es reflexionar y decir los siguiente: "Lo que yo sufrí no quiero que lo sufran mis hijos". Frase mágica de algunos privilegiados, llave de resiliencia, de cambio de destino transgenerac ional. Nueva oportunidad que regala el ancestro a su descendiente.

lunes, 5 de octubre de 2009

Hasta que nos demos cuenta que somos un país de niños heridos



Hasta que nos demos cuenta que somos un país de gente herida... no podremos empezar a pensar de otra manera sobre nuestros niños. Porque está muy bien que nos plantemos optimistas de cara al futuro, pero es fundamental sanar algunas heridas previamente o la menos de manera paralela.Estuve en Huancayo hace unos días, conversando con padres de familia que tienen hijos menores de edad que trabajan. Con llanto aguantado contaban la triste infancia que sufrieron, las terribles penurias y maltratos que tuvieron que soportar, pero que habían logrado reflexionar sobre esto y esa reflexión es la que les daba la oportunidad de decir "esto no quiero para mis hijos". Es así que voy descubriendo conmovida que padre y madres que tienen oportunidad de pensar sobre sus vidas gozan de una libertad fundamental: la de poder ejercer control sobre la forma de criar a sus hijos. Es triste observar a padres y madres que no han tenido este chance, el de pensar sobre lo que les pasó- Ellos entonces repiten su suerte en sus hijos, sin saberlo.
Un padre de los que menciono contaba que había sido "un niño de la calle", que había probado terokal y había sido tentado por pandillas. pero no entendía que lo había protegido de caer en "la perdición", si encima su familia lo expulsaba naturalmente con tanto conflicto en la casa...."debe haber algo en el carácter" decía, "algunos debemos ser más fuertes que otros", "ahora estoy estudiando psicología y he pensado sobre mi suerte, no quiero que mi hijo pase lo que yo pasé". Estos padres resilientes son una esperanza para las generaciones infantiles...